Sustainability Insight
Cuando el termómetro se rompe
El calor extremo que está marcando el verano en América Latina
Hay un tipo de calor que no se discute. No es “qué lindo día”, ni “se siente pesado”. Es el calor que te obliga a cambiar planes, a buscar sombra como si fuera un lujo.
Ese calor volvió a aparecer con fuerza en América Latina entre el cierre de diciembre de 2025 y los primeros días de enero de 2026, con registros que, en varios lugares, quedaron cerca de marcas récord para la época.
Y lo más importante: en las ciudades, se vive peor.
Los números que explican por qué se sintió tan extremo
- En São Paulo (capital), INMET registró 36,2°C el 26/12/2025, reportado como la mayor máxima para un mes de diciembre desde 1961.
- En el mismo episodio, se reportó que ciudades del interior superaron los 42°C.
- Y en Río de Janeiro, se informó 39,2°C en Guaratiba, con una sensación térmica que llegó a 53,5°C según el sistema Alerta Rio.
- Alrededor del 31/12/2025, se reportaron 39,6°C en Tiltil (Región Metropolitana).
- También circularon valores sobre 40°C, como 41,3°C en Coltauco (Región de O’Higgins).
- La Dirección Meteorológica de Chile emitió alertas por calor extremo en esos días.
- En CABA, se reportó que el 31/12/2025 la temperatura rozó los 39°C.
- Y el SMN destacó en su reporte preliminar de 2025 un dato que pega fuerte: el año mostró un número elevado de días con temperaturas superiores a 40°C en el país (señal de que los extremos ya no son excepcionales).
- El Anuario Climatológico 2024 de la Dirección de Meteorología e Hidrología registró una máxima de 44,2°C en Mariscal Estigarribia el 31 de diciembre, como referencia clara del potencial extremo regional.
El detalle que cambia todo: en la ciudad el calor “se queda”
- Asfalto y hormigón absorben temperatura durante horas… y la devuelven cuando querés dormir.
- Calles “encajonadas” y poca ventilación hacen que el aire caliente circule peor.
- El tránsito y los equipos (incluidos los aires acondicionados) agregan calor extra al ambiente.
- Cuando el calor se sostiene varios días, aparecen los efectos en cadena: más demanda eléctrica, más estrés en servicios, más riesgo para la salud.
4 soluciones urbanas que enfrían la ciudad
- Plantar más árboles (pero bien planificado)
Más sombra en veredas, plazas y corredores de transporte reduce el calor en la calle y mejora el confort.
La clave es priorizar barrios con menos verde, elegir especies nativas y adecuadas al clima local y asegurar mantenimiento (riego y cuidados en los primeros años), porque un árbol que no sobrevive no enfría. - Pintar techos de blanco (o “techos fríos”)
Los techos oscuros absorben radiación y calientan la vivienda y el barrio.
Los techos blancos o reflectivos devuelven más radiación solar, bajan la temperatura interior y pueden reducir el uso de aire acondicionado, especialmente en olas de calor prolongadas. - Suelo permeable y gestión de agua
Cuando la ciudad se sella con cemento, se recalienta y además se vuelve más vulnerable a lluvias intensas. Más superficies permeables, alcorques amplios, parques, zanjas de infiltración y soluciones tipo “ciudad esponja” ayudan a enfriar, infiltrar agua y sostener áreas verdes incluso en períodos secos. - Eficiencia energética en edificios
Edificios mejor preparados (aislamiento, ventilación cruzada, protección solar, vidrios adecuados y equipos eficientes) necesitan menos energía para refrigerarse.
Eso baja costos, mejora el confort y, a escala ciudad, reduce los picos de demanda eléctrica justo cuando el sistema está bajo mayor presión.
Lo que viene: menos sorpresa, más preparación
Estos picos no se sienten como “un evento raro”. Se sienten como una señal. Y cuanto más rápido crecen las ciudades (y más cemento y menos verde acumulan), más se amplifica el problema.